En FAMILIA

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El mundo de Sofía (V)

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LA ILUSTRACIÓN: 1.- Rebelión contra las autoridades, 2.- Racionalismo, 3.- La idea de ilustrar, 4.- optimismo cultural, 5.- Vuelta a la naturaleza, 6.- Cristianismo humanizado y 7.- Derechos humanos. 1.- La revolución francesa comenzó en 1789 como una rebelión contra las viejas autoridades, la monarquía, la nobleza y la Iglesia. 2.- Cuando los ingleses hablan de sentido común, los franceses hablan de evidencia. 3.- La miseria y la opresión se deben a la ignorancia y a la superstición. La obra más representativa fue la Enciclopedia de 28 tomos entre 1751 y 1772. 4.- En cuanto se difundieran la razón y los conocimientos, la humanidad haría grandes progresos. 5.- Tenemos que volver a la naturaleza, porque es buena y el hombre es bueno por naturaleza por lo que el niño debe vivir en su estado natural de inocencia mientras pueda. 6.- La mayoría de los filósofos de la Ilustración pensó que era irracional concebir un mundo sin Dios. Deísmo: Dios creó el mundo y se da a conocer mediante la naturaleza y sus leyes y no se revela de forma sobrenatural. 7.- Los filósofos de la Ilustración lucharon activamente a favor de los derechos naturales de los ciudadanos. Primero lucharon contra la censura y a favor de la libertad de imprenta y sobre todo en contra de la esclavitud y a favor de un trato más humano a los delincuentes. El principio de la “inviolabilidad del individuo” se incorporó a la “Declaración de los Derechos Humanos”, que fue aprobada por la Asamblea Nacional Francesa en 1789. Ya en 1787 el filósofo Condorcet publicó un escrito sobre los derechos de la mujer que tiene los mismos derechos naturales que el hombre. Durante la revolución de 1789 las mujeres participaron activamente en la lucha contra la vieja sociedad feudal. Una de las más importantes fue Marie Olympe de Gouges (1748-1793) que en 1791 hizo pública una declaración sobre los derechos de la mujer. Fue ejecutada dos años después por defender a Luís XVI y atacar a Robespierre.

MONTESQUIEU (1689-1755) Filósofo y ensayista político francés y uno de los principales exponentes de la Ilustración. Afirma la necesidad de una distancia rigurosa entre los tres poderes del estado, a fin de que la libertad del ciudadano esté asegurada.

VOLTAIRE (1694-1778) Literato, filósofo, historiador y polemista francés. De ingenio cáustico y deslenguado, fue varias veces encarcelado en la Bastilla, desterrado a Inglaterra, donde maduro su pensamiento ilustrado. Célebre en toda Europa, tras una estancia en Berlín con Federico II, (1750-53), se estableció en Ginebra. Ejerció una verdadera dictadura intelectual en Europa, manteniendo una encarnizada polémica contra la superstición y el fanatismo y en defensa de una religión natural, basada en la razón, cuyo código recogió en su “Diccionario filosófico portátil”

ROUSSEAU (1712-1778): Filósofo francés, iluminista en su crítica a la historia y a la sociedad y romántico temprano en su reivindicación de la espontaneidad del sentimiento contra la razón, partiendo de los principios naturalistas, puso las bases de la moderna democracia. Consideró como esencia del Estado el contrato social, en base al cual todo ciudadano participa en la vida política, y la ley como expresión de la voluntad general. En pedagogía entendió la educación como desarrollo autónomo de la personalidad del niño y propugnó el método negativo. En París colaboró con los enciclopedistas. “El contrato social”

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IMMANUEL KANT (1724-1804) Filósofo alemán. Fue el primero que trabajó en una universidad como profesor de filosofía. De un hogar severamente cristiano intentó salvar la base de la fe cristiana. Kant opinaba que tanto la percepción como la razón juegan un importante papel cuando percibimos el mundo. Todos nuestros conocimientos sobre el mundo provienen de las percepciones, pero también hay en nuestra razón importantes condiciones de cómo captamos el mundo. Todo lo que vemos, lo percibimos como un fenómeno en el tiempo y en el espacio, (Formas de Sensibilidad del hombre), que son anteriores a cualquier experiencia. Las cosas se adaptan a la conciencia, (Giro copernicano). La ley causal rige siempre y de manera absoluta porque la razón del hombre capta todo lo que sucede como una relación causa-efecto. Solo podemos saber cómo es para mí, es decir, para todos los seres humanos. Esta separación, la cosa en sí y la cosa para mí, constituye su aportación más importante a la filosofía. Resumiendo, hay dos cosas que contribuyen a cómo las personas perciben el mundo. Una son las condiciones exteriores, de las cuales no podemos saber nada hasta que las percibimos,. A esto lo podemos llamar el material del conocimiento. La segunda son las condiciones internas del ser humano que se puede llamar forma del conocimiento. Afirmó que las cuestiones últimas hay que dejarlas en manos de la fe y que es necesario para la moral de los hombres suponer que tienen un alma inmortal, que hay Dios y que el hombre tiene libre albedrío. A esta fe la denomina postulados prácticos: “Es moralmente necesario suponer la existencia de Dios”

Ley Moral Universal: Es inherente a la razón del hombre el saber distinguir entre el bien y el mal. Es válida para todas las personas en todas las sociedades y en cualquier época. Kant formuló la ley como un imperativo categórico, con carácter preceptivo e ineludible. “Siempre debes actuar de modo que al mismo tiempo desees que la regla según la cual actúas pueda convertirse en una ley general”. “Siempre debes tratar a las personas como si fueran una finalidad en sí y no solo un medio para otra cosa”. “Tampoco tienes derecho a usarte a ti mismo como un mero medio para conseguir algo”. Para que algo pueda llamarse acto moral, tiene que ser el resultado de una superación personal. Se habla de ética de la obligación cuando uno hace algo porque piensa que es su obligación cumplir la ley moral. Según Kant es la actitud lo que es decisivo para poder determinar si se trata  o no de un acto moral. No son las consecuencias del acto las que son decisivas, (ética de intención). Unicamente cuando cumplimos nuestra razón práctica, que hace que podamos realizar elecciones morales, tenemos libre albedrío. Cuando se elige hacer el bien, aun cuando vaya en contra de los propios intereses, entonces se actúa en libertad. No se es libre ni independiente cuando uno simplemente se deja guiar por sus deseos. Uno se puede volver esclavo de muchas cosas, incluso de su propio egoísmo. Jamás podremos entendernos del todo a nosotros mismos. Abogó por la creación de una federación de los pueblos, en su escrito “A la paz eterna”(1795), que se ocupara de conseguir una pacífica coexistencia entre las distintas naciones. En su tumba de puede leer: ”El cielo estrellado encima de mí y la ley moral dentro de mí, son para mí  pruebas de que hay un Dios por encima de mí y un Dios dentro de mí

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ROMANTICISMO: Empezó a finales del s. XVIII. Es considerado como la última postura común ante la vida en Europa, aunque desde 1850 no tiene sentido hablar de épocas enteras que abarquen literatura y filosofía, arte, ciencia y música. Los nuevos lemas fueron “sentimiento”, “imaginación”, “vivencia” y “añoranza”. Un ejemplo es Beethoven, (1770-1827), en cuya música nos encontramos con un ser que expresa sus propios sentimientos y añoranzas. Hay muchos rasgos comunes entre el Renacimiento y el Romanticismo, sobre todo en la importancia que otorgaban al arte y a su significado para el conocimiento del hombre. El poeta Schiller, (1759-1805), continuó desarrollando las ideas de Kant. Novalis, seudónimo del poeta alemán Friedrich Leopold von Hardenberg, (1772-1801), dijo que “el mundo se convierte en sueño, el sueño en mundo” y el poeta, crítico y filósofo inglés, Coleridge, (1772-1834), escribió: “¿ Y si durmieras? ¿ Y si en tu sueño, soñaras? ¿Y si soñaras que ibas al cielo y allí cogías una extraña y hermosa flor? ¿Y si cuando despertaras tuvieras la flor en tu mano? ¿Ah, entonces qué?”

El romanticismo fue ante todo un fenómeno urbano. Los románticos típicos eran hombres jóvenes, estudiantes, aunque no se ocuparan demasiado de los estudios, con una mentalidad antiburguesa. La primera generación de románticos vivió su juventud alrededor de 1800 y podemos decir que fue la primera insurrección juvenil de Europa. Muchos de los románticos murieron jóvenes, unos por la tuberculosis y otros se suicidaron. Hablamos del enamoramiento romántico. El amor inaccesible había sido introducido ya por Goethe, (1749-1832), en su novela epistolar titulada Los sufrimientos del joven Werther, publicada en 1772. Otra característica es que ahora se decía que la naturaleza era un enorme yo, “alma universal o espíritu universal”. El filósofo romántico dominante fue el alemán Schelling, (1775-1854), “La naturaleza es el espíritu visible, el espíritu es la naturaleza invisible”. La filosofía de la naturaleza del romanticismo tiene rasgos aristotélicos y neoplatónicos. Los filósofos románticos entendieron el alma universal como un yo que, en un estado más o menos onírico, (relativo a los sueños), crea las cosas en el mundo. El filósofo alemán Fichte, (1762-1814), señala que la naturaleza procede de una actividad imaginativa superior e inconsciente y Schelling dijo que el mundo está en Dios y que hay aspectos de la naturaleza que representan lo inconsciente en Dios, porque también Dios tiene un lado oscuro. También encontramos pensamientos parecidos en su nueva visión de la historia. Muy importante para los románticos sería el filósofo e historiador  alemán Herder, (1744-1803). Tenía una visión dinámica de la Historia porque la vivía como un proceso, cada época histórica tiene su propio valor por eso tenemos que identificarnos con la situación de otra persona o cultura para entenderla mejor. El romanticismo contribuyó a reforzar los sentimientos de identidad de cada una de las naciones, romanticismo nacional. Los románticos nacionales se interesaban por la historia del pueblo, la lengua y en general por la cultura popular, (Hermanos Grimm). El cuento fue el gran ideal literario, (Hans Christian Andersen, Hoffmann). De esta manera el escritor también podía recordar al lector que su propia vida era de cuento, ironía romántica. El dramaturgo noruego Ibsen, (1828-1906) es un claro exponente.

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GEORG WILHELM FRIEDRICH HEGEL: Nació en Stuttgart en 1770 y a partir de 1799 colaboró con Schelling en Jena donde a partir del año siguiente el Romanticismo Universal floreció de un modo especial. Fue nombrado catedrático en Heidelberg, centro del romanticismo nacional alemán, y en  1818 en Berlín, justo en la época en la que esta ciudad estaba a punto de convertirse en un centro espiritual de Alemania. Murió de cólera en noviembre de 1831. Define el espíritu universal como la suma de todas las manifestaciones humanas, porque sólo es ser humano tiene espíritu. Hegel dijo que la verdad es subjetiva por lo que no puede existir una verdad por encima o fuera de la razón humana. No existe ninguna verdad eterna. Lo que se entiende por la filosofía de Hegel es ante todo un método para entender el curso de la Historia. También la historia del pensamiento, o de la razón, se puede comparar al curso de un río. Todos los pensamientos que vienen manando de las tradiciones de personas que han vivido antes que tú, y las condiciones materiales que rigen en tu propia época, contribuyen a determinar tu manera de pensar. Por lo tanto, no puedes afirmar que una determinada idea sea correcta para siempre, aunque sea correcta en la época y lugar en que te encuentres. En cuanto a la reflexión filosófica, Hegel señaló que la razón es un proceso dinámico. La verdad es ese proceso en sí. El espíritu universal evoluciona hacia una conciencia de sí mismo cada vez mayor. Un estudio de la Historia muestra que la humanidad se mueve hacia una racionalidad y libertad cada vez mayores porque cualquier idea se sustenta sobre la base de otra idea anterior, evolución dialéctica: partiendo de una afirmación, tesis, se pasa a otra afirmación, negación de la primera, antítesis, y por último la negación de la negación o síntesis que dice que todo lo anterior tiene parte de verdad y parte de mentira. Un ejemplo de estas tres fases del conocimiento lo encontramos en el racionalismo de Descartes, tesis, la antítesis empírica de Hume y la síntesis de Kant que daba la razón en algunas cosas a los racionalistas y en otra a los empiristas, dando a entender que los dos grupos se habían equivocado en puntos importantes. Pero la historia continua y la síntesis de Kant se convierte en tesis para una nueva cadena de reflexiones. No era partidario de la igualdad entre el hombre y la mujer: Ella diferencia entre el hombre y la mujer es igual a la que existe entre el animal y la planta. El animal se asemeja al carácter del hombre, y la planta al de la mujer, porque su evolución consiste más bien en un tranquilo despliegue de energía, que tiene como principio la unidad indeterminada del sentimiento. Si las mujeres están al frente del gobierno, el estado está en peligro, porque no actúan conforme a las demandas del público, sino que siguen inclinaciones y opiniones casuales. También las mujeres se están, de alguna manera, cultivando, no se sabe como, casi como si absorbiesen las ideas más a través de la vida que mediante la adquisición de conocimientos. El hombre, por su parte, tiene que alcanzar su posición luchando por adquirir ideas y mediante enormes esfuerzos técnicos.

El espíritu universal se conciencia de sí mismo en el individuo, razón subjetiva; en la familia, la sociedad y el Estado alcanza una mayor conciencia, razón objetiva, y la razón absoluta está en el autoconocimiento que el espíritu universal alcanza en el arte, la religión y la filosofía.

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SÖREN KIERKEGAARD (1813-1855): Filósofo danés precursor y fundador del existencialismo moderno. Fue educado muy severamente por su padre de quien también heredó su melancolía religiosa. Fue su carácter triste y melancólico lo que le obligó a romper un compromiso matrimonial. Pensaba que tanto la filosofía unitaria de los románticos, como el historicismo de Hegel, habían ahogado la responsabilidad del individuo. “Toda Europa camina hacia la bancarrota” escribió al final de su vida. Empezó a estudiar teología a los 17. A los 27 presento su tesis “Sobre el concepto de la ironía”, en la que se despachó a sus anchas contra la ironía romántica y contra el juego sin compromiso de los románticos con la ilusión. Reaccionó especialmente contra la falta de entusiasmo dentro de la Iglesia, y criticó vivamente “la religión de domingo”: La mayoría de los jóvenes de hoy se confirman sólo por los regalos que van a recibir. El cristianismo era tan abrumador y tan irracional que tenia que ser lo uno o lo otro. No se puede ser un poco cristiano o hasta cierto punto. Porque Jesús resucitó o no. Y si realmente resucitó de entre los muertos por nosotros, esto es tan inmenso que tiene que inundar nuestras vidas. La Iglesia como la mayoría de la gente tiene una postura de sabelotodo ante las cuestiones religiosas. La religión y la razón son como fuego y agua. No basta con creer que el cristianismo es lo verdadero. La fe cristiana consiste en seguir las huellas de Cristo. Tras romper su compromiso matrimonial se marchó en 1841 a Berlín, donde asistió a las clases de Schelling posiblemente en compañía de Kart Marx. Colocó al individuo contra el sistema. Opinaba que Hegel se había olvidado de que él mismo era un ser humano: “Mientras el meditabundo y respetado señor profesor explica la totalidad de la existencia, se olvida, en su distracción, de cómo se llama, de lo que es un ser humano, simplemente un ser humano, no unos ficticios 3/8 de párrafo” Las verdades realmente importantes son personales. El cristianismo, para uno que se entiende a sí mismo en términos de existencia, se trata de vida o muerte. Es algo que uno trata con la máxima pasión y fervor. Ante todo es importante la fe cuando se trata de cuestiones religiosas: “Si puedo entender a Dios objetivamente no creo; pero precisamente porque no puedo, por eso tengo que creer. Y si quiero conservarme en la fe, tendré que cuidarme siempre de conservar la incertidumbre objetiva y sin embargo creer. “Credo quia absurdum” Creo porque es absurdo. Si la religión cristiana hubiese apelado a la razón, y no a otras partes de nosotros, entonces no se habría tratado de una cuestión de fe. Existen tres actitudes vitales diferentes (fases): fase estética (vive el momento y busca en todo momento conseguir el placer. Se vive de los sentidos y se convierte en un juguete de sus propios placeres y estados de ánimo. Lo negativo es lo aburrido, lo pesado y la vanidad es la que predomina). Uno que vive en la fase estética puede llegar a sentir pronto angustia y vacío, aunque en ese caso la angustia es algo casi positivo. Sócrates señaló que todo verdadero conocimiento viene desde dentro. También la elección que conduce a que un ser humano salte de una actitud vital estética a una actitud vital ética o religiosa tiene que surgir desde dentro. Una descripción magistral ce cómo la elección existencial emana de una desesperación y miseria interiores la ofrece Dostoyevski en Crimen y castigo. Fase ética (se caracteriza por la seriedad y elecciones consecuentes según criterios morales. Lo esencial es que uno elija tener una actitud ante lo que es correcto o equivocado. También en la fase ética puede uno llegar a aburrirse de ser cumplidor y minucioso. Es el momento adecuado de pasar a la fase religiosa (en la que se opta por la fe ente el placer estético y los deberes de la razón. Y aunque puede ser terrible caer en las manos del Dios vivo, es cuando por fin el ser humano encuentra la conciliación)

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