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El mundo de Sofía (y VI)

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KARL MARX (1818-1883) Si Kierkegaard se hizo filósofo existencialista Marx se hizo materialista siendo Hegel el punto de partida de ambos. Se dice que la época de los grandes sistemas filosóficos acaba con Hegel. Después de él, la filosofía toma caminos muy distintos. En lugar de grandes sistemas especulativos surgió la llamada filosofía existencialista o filosofía de acción. Marx observó que “los filósofos simplemente han interpretado el mundo de modos distintos; lo que hay que hacer ahora es cambiarlo”. Además de filósofo, fue historiador, sociólogo y economista. Desde su encuentro en París, 1844, su amigo y colega, FRIEDRICH ENGELS (1820-1895), contribuyó a lo que más tarde se llamaría “marxismo”. A la fuerza que impulsa la Historia hacia delante, Hegel la llamaba “espíritu universal”, sin embargo Marx opinaba que son los cambios materiales los que crean las nuevas condiciones espirituales y no al revés. A estas condiciones materiales, económicas y sociales, las llamo “base” de la sociedad y a cómo se piensa en una sociedad, qué clase de instituciones políticas se tiene, que leyes y que religión, moral, arte, filosofía y ciencia, lo llama “supraestructura”. Hay una influencia recíproca o relación dialéctica entre la base y la supraestructura (materialismo dialéctico). De la misma manera podemos distinguir tres niveles en la base de la sociedad: 1º Condiciones de producción, es decir, todo lo que tiene que ver con el clima y las materias primas. Constituyen los cimientos de la sociedad y fijan el tipo de producción y el tipo de sociedad y de cultura. 2º Fuerzas productivas, o herramientas y máquinas y 3º Propietario de los medios de producción y la organización del trabajo, es decir, las relaciones de producción. Es el modo de producción el que decide las condiciones políticas e ideológicas que hay en esa sociedad. Lo que es moralmente correcto es producto de la base. Es la clase dominante de una sociedad la que decide lo que es bueno y lo que es malo. Porque toda la Historia es una historia de lucha de clases, es decir, una lucha por el poder sobre los medios de producción. En todas las épocas ha habido un antagonismo entre las dos clases dominantes, en la sociedad esclavista entre esclavos y libres; en la Edad Media, entre el señor feudal y los siervos y más tarde entre los nobles y los burgueses. En la actualidad, en esta sociedad burguesa o capitalista, los antagonismos están entre el patrón capitalista y los obreros proletarios. Y como la clase superior no quiere ceder los medios de producción, un cambio sólo puede tener lugar mediante una revolución (proceso de transición de una sociedad capitalista a otra comunista). Antes de convertirse en comunista estuvo interesado, al igual que Hegel, en saber qué le ocurre al ser humano cuando trabaja. Cuando el hombre trabaja interviene en la naturaleza y deja en ella su huella. Pero en este proceso laboral también la naturaleza interviene en el hombre dejando una huella en su conciencia. El cómo trabajamos marca nuestra conciencia, pero nuestra conciencia también marca nuestro modo de trabajar. Se puede decir que hay una relación recíproca entre la “mano2 y el “espíritu”. El que no tiene trabajo está de alguna manera vacío. El trabajo es algo positivo, es algo íntimamente relacionado con el hecho de ser persona. En el sistema capitalista el obrero es un extraño a su propio trabajo y por tanto se convierte en un extraño a sí mismo, pierde su propia realidad humana y como ya indicaba Hegel se convierte en un ser alienado. Y es que en la sociedad capitalista el trabajo está organizado de manera que el obrero realiza un trabajo de esclavo para otra clase de sociedad (explotación). Así, el obrero transfiere su propia fuerza laboral, y con ello toda su existencia humana, a la burguesía (por lo menos a mediados del s. XIX). En 1848 publicó, junto con Engels, un manifiesto: “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo… Los comunistas desprecian mantener en secreto sus propias opiniones e intenciones. Declaran abiertamente que su meta sólo podrá alcanzarse cuando el régimen social hasta ahora vigente sea derribado por la fuerza. Que las clases dominantes tiemblen a la vista de una revolución comunista. El proletario no tiene nada que perder excepto sus cadenas. Tiene un mundo por ganar. ¡Proletarios del mundo entero, uníos! Marx opinaba que el capitalismo es un sistema autodestructivo, porque carece de una dirección racional. Según se mejoran los sistemas de producción se necesitará menos manos de obra y habrá más parados y consecuentemente crecerán los problemas sociales y esas crisis constituyen un aviso de que el capitalismo se está acercando a su fin. Durante un cierto periodo tendremos una nueva sociedad de clases en la que los proletarios mantendrán sometida por la fuerza a la burguesía (dictadura del proletariado). Tras este periodo de transición, la dictadura del proletariado será sustituida por una sociedad sin clases o comunismo donde los medios de producción serán propiedad de todos, es decir, del estado. Cada uno rendirá según su capacidad y recibirá según su necesidad. El trabajo pertenecerá al pueblo y cesará la alienación capitalista. El marxismo condujo de todos modos a grandes cambios y que el socialismo ha logrado combatir, en gran medida, una sociedad inhumana, al menos en Europa y en general en las sociedades desarrolladas. El movimiento socialista se dividió en dos tendencias: la socialdemocracia (revolución lenta) y el leninismo.

Marx vivió sus últimos 34 años en Londres donde murió en 1883, un año después que Darwin. Marx intentó dedicarle la edición inglesa de “El Capital”, su gran obra, pero no accedió. Engels sentenció: “De la misma manera que Darwin descubrió las leyes del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió las leyes del desarrollo histórico de la humanidad.

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NATURALISMO: Concepto de la realidad que no admite ninguna otra realidad que la naturaleza y el mundo perceptible. Las palabras clave de mediados del s. XIX fueron naturaleza, ambiente, historia, evolución y crecimiento. Marx señaló que la ideología de los seres humanos es un producto de la base material de la sociedad. Darwin demostró que el ser humano es el resultado de un largo desarrollo biológico y Freíd mostró con su estudio del subconsciente que los actos de los hombres se derivan, a menudo, de ciertos instintos animales.

CHARLES DARWIN Biólogo e investigador de la naturaleza. Nació en 1809 y desde muy joven demostró una gran pasión y dedicación por el estudio de la naturaleza. A pesar de todo consiguió el título de teología en Cambridge (abril de 1831). En agosto de ese mismo año, con 22 años, recibió una carta de su amigo John Steven Henslow para realizar un viaje a América del Sur. El barco era el buque de guerra H.M.S. Beagle. El 27 de septiembre de 1831 salio de Plymouth y no volvió hasta octubre de 1836. El viaje a Sudamérica se convirtió en una vuelta al mundo: desde América del Sur continuaron viaje por el Pacífico hasta Nueva Zelanda, Australia, África y otra vez Sudamérica hasta regresar a Inglaterra. Importantísimas fueron también las incursiones en las Islas Galápagos, donde pudo recoger y coleccionar un amplio material que se iba enviando a Inglaterra. Así cuando regreso, a los 27 años de edad, ya era considerado un famoso investigador de la naturaleza. Su teoría de la evolución estaba en marcha. En 1859 se publicó “El origen de las especies” en el que Darwin presentó dos tesis: En primer lugar dijo que todas las plantas y animales actuales descendían de formas anteriores más primitivas, y segundo que la evolución biológica se debía a la selección natural. La idea de la evolución ya había comenzado a extenderse a principios de siglo sobre todo por el zoólogo francés Lamarck. En primer lugar se encontraban cada vez más fósiles, y además se encontraron grandes restos de huesos de animales extinguidos. El propio Darwin se había asombrado por los hallazgos de restos de animales marinos tierra adentro, incluso en los alto de los Andes. La mayor parte de los geólogos defendió la teoría de la crisis, en el sentido de que la Tierra había sido asolada varias veces por grandes inundaciones, terremotos y otras catástrofes que extinguieron toda clase de vida. El geólogo inglés Charles Lyell en su obra “Principio de Geología” opinaba que la geografía actual era el resultado de una evolución inmensamente larga y lenta. Darwin era un hombre prudente y emplea exactamente el mismo método que todos los verdaderos filósofos. Es importante preguntar, pero no siempre hay que tener prisa por contestar. En la época de Darwin se suponían unos 6000 años desde la creación; hoy sabemos que la Tierra tiene 4600 millones. Para la evolución biológica se apoya en la existencia estratificada de fósiles en las distintas capas de una montaña y en la repartición geográfica de las especies vivas. Sobre la teoría de que todos los animales de la Tierra estaban emparentados, Darwin se fija en la similitud de los fetos en fase temprana de distintos mamíferos. Lamarck había señalado que cada una de las especies animales había evolucionado según sus necesidades, pero Darwin optó por la selección natural que realiza la naturaleza al igual que la selección artificial de los hombres sobre otras especies. En octubre de 1838 se encontró, por pura casualidad, con un pequeño libro del especialista en población Thomas Malthus “Ensayo sobre el principio de población” en el que desarrollaba la idea de Benjamín Franklin de que si no hubiese factores delimitadores en la naturaleza, una sola especie se habría extendido por toda la Tierra, pero como hay muchas se mantienen en jaque entre ellas. Se puede decir que la materia prima que se halla detrás de la evolución de la vida en la Tierra son las constantes variaciones entre los individuos dentro de la misma especie, y también las enormes camadas que hacen que solo una pequeña parte consiga sobrevivir. El propio mecanismo o fuerza motriz de la evolución es la selección natural en la lucha por la existencia. Esta selección hace que siempre sean los más fuertes o los mejor adaptados los que sobrevivan. En 1871 publicó “La descendencia humana”en el que señala todos los grandes parecidos entre humanos y animales. Por entonces se habían encontrado los primeros fósiles de cráneos de una clase extinguida de humanos en una cantera del peñón de Gibraltar y unos años más tarde en Neandertal, Alemania. Darwin tenía vagas nociones de genética y en cuanto a la cuestión de cómo se producen las variaciones, el llamado “neodarvinismo” ha completado la teoría: Todo lo que sea vida y reproducción se trata de división celular, es decir, que una célula se copia a sí misma. Pero algunas veces ocurren minúsculos fallos en este proceso, de modo que la célula copiada no es exactamente igual a la célula madre. A este fenómeno la biología moderna lo llama “mutación”. Muchas enfermedades se deben en realidad a una mutación, sin embargo, en algunas ocasiones, la mutación aporta al individuo aquella cualidad positiva que necesita para defenderse mejor en su lucha por la supervivencia. Los que han perdido la lucha por la existencia han desaparecido. Detrás de cada especie de plantas y animales de la Tierra hay millones de años de selección. Junto con los monos, los hombres pertenecemos a los llamados primates. Los primates son mamíferos, y todos los mamíferos pertenecen a los vertebrados, que a su vez pertenecen a los animales pluricelulares. Esta clasificación recuerda la historia de la evolución de la vida: los pájaros se separaron de los reptiles y estos a su vez de los anfibios que provienen de los peces. Cada vez que una de las líneas se divide en dos, han surgido mutaciones que han conducido a nuevas especies. Hoy viven en el mundo más de un millón de especies animales; y ese millón solo es una fracción de todas las especies animales que han vivido en la Tierra. Sobre el origen de la vida Darwin escribió: “Si pudiéramos imaginarnos una pequeña charca cálida en la que se encontraran toda clase de sales, en la que hubiera amoniaco y fósforo, luz, calor, electricidad, etc., y que se formase químicamente un compuesto proteínico dispuesto a someterse a cambios aún más complicados…” la ciencia de actual confirma que toda clase de vida está constituida alrededor de las mismas sustancias. La definición más sencilla de vida es “sustancia que en una disolución nutritiva tiene la capacidad de dividirse en dos partes idénticas. Este proceso es dirigido por el ADN, donde se indican los cromosomas o materiales genéticos que se encuentran en todas las células vivas. En realidad se habla de la molécula ADN porque es una macromolécula, pero la cuestión es cómo se produjo la primera molécula ADN. La Tierra se formó cuando surgió el sistema solar hace 4600 millones de años. Al principio era una masa incandescente, pero poco a poco la corteza terrestre se fue enfriando. La ciencia moderna opina que la vida se produjo entre 3000 o 4000 millones de años. Como no había vida tampoco había oxigeno en la atmósfera. El oxígeno libre no se forma hasta la fotosíntesis de las plantas y esto es muy importante porque el oxígeno es un elemento muy reactivo y el ADN se habría oxidado. Por eso sabemos también con seguridad que no surge nueva vida hoy en día, ni siquiera una bacteria o un virus. Esto quiere decir que toda la vida en la Tierra tiene que tener la misma edad porque en cada célula del cuerpo tenemos exactamente el mismo material genético. Uno de los grandes enigmas de la vida es que las células de un animal pluricelular sean capaces de especializar su función. Porque todas las distintas propiedades genéticas no están activas en todas las células. Cuando no había oxígeno, tampoco había ninguna capa protectora de ozono (O3), alrededor del planeta. No había nada que obstaculizara las radiaciones del universo que a la postre jugaran un papel relevante en la formación de las primeras moléculas complicadas. Esa radiación cósmica fue la primera energía que hizo que las distintas sustancias químicas de la tierra comenzaran a unirse en complicadas macromoléculas. Para que esas moléculas complicadas de las que está compuesta toda clase de vida pudieran formarse, tuvieron que haberse cumplido al menos dos condiciones: no pudo existir oxígeno en la atmósfera, y tuvo que haber existido la posibilidad de radiación cósmica. En la pequeña charca cálida o caldo primigenio después de un tiempo inmensamente largo ocurrió que esos organismos unicelulares se unieron para formar organismos pluricelulares más complejos. Así se puso en marcha la fotosíntesis de las plantas, y se formó una atmósfera que contenía oxígeno. Esta atmósfera tuvo una doble misión: permitir la respiración pulmonar y defender la vida que salía del agua de las radiaciones solares. Por lo tanto la vida empezó en el mar y después de que la vida en el mar hubiese formado la atmósfera salieron los primeros anfibios.

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SIGMUND FREUD Nació en 1856 en Viena donde estudió medicina y en la que vivió la mayor parte de su vida. Tras doctorarse en 1881 se traslado a París donde se especializó en neurología. De regreso a Viena abandonó las técnicas terapéuticas que se servían de la hipnosis y probó con el método basado en la conversación (psicoanálisis). Más tarde, el análisis de los sueños (La interpretación de los sueños, 1900) le demostró que los mismos mecanismos que producen los sintamos patológicos operan también en la mente normal. Freud pensaba que siempre existe una tensión entre el ser humano y su entorno. Mejor ducho, el conflicto es entre los instintos del hombre y las demandas del mundo que le rodea. Esto le convierte en un exponente de las corrientes naturalistas de finales del s. XIX. No siempre es la razón la que dirige nuestros actos. Es decir, que el hombre no es un ser tan racional como se lo habían imaginado los racionalistas del s. XVIII. Son a menudo impulsos irracionales los que deciden lo que pensamos, soñamos y hacemos. Esos impulsos irracionales pueden ser la expresión de necesidades profundas. Los instintos sexuales del ser humano son tan fundamentales como la necesidad en el bebé de chupar. Esas necesidades a menudo se disfrazan y dirigen nuestros actos sin que nos demos cuenta. En la época victoriana, en la que la sexualidad era un tabú, la demostración, a través de un trabajo como psicoterapeuta, de una sexualidad infantil hizo que de Freud un hombre poco apreciado. Es el psicoterapeuta, con la ayuda del paciente, el que puede excavar el camino en la conciencia para recoger aquellas vivencias que en alguna ocasión le originaron sufrimiento, porque todos los recuerdos del pasado se guardan muy adentro. Y entonces puede que encuentre una vivencia desagradable, que el paciente durante años ha intentado olvidar, pero que a pesar de todo ha estado oculta en el fondo, corroyendo sus recursos. Sacando a la conciencia una experiencia traumática de este tipo, mostrándola de alguna manera al paciente puede acabar de una vez con el trauma y curarse. Cuando nacemos, damos salida sin inhibiciones a todas nuestras necesidades físicas y psíquicas. Este principio de los instintos o de placer dentro de nosotros mismos Freud lo llama el “ello” y siempre lo llevamos con nosotros incluso cuando nos hacemos mayores. Pero con el tiempo aprendemos a regular nuestros instintos y a adaptarnos a nuestro entorno. “Nos construimos un yo que tiene esta función reguladora. Aunque nos apetezca una cosa no podemos sentarnos y gritar sin más hasta que nos lo concedan. Así que nos reprimimos intentando dejar a un lado esos deseos y olvidarlos. Desde pequeños nos topamos con las demandas morales e incluso de mayores arrastramos un eco de esas demandas. Es como si las expectativas morales del entorno nos hubieran penetrado hasta dentro, convirtiéndose en una parte de nosotros mismos, el “super-yo”, en el que entra nuestra propia conciencia. El sentimiento de culpabilidad está relacionado con todo aquello que tiene que ver con las demandas morales, en especial con la sexualidad, y muchas personas arrastran durante toda su vida un sentimiento de culpabilidad relacionado con el sexo. Muchos pacientes viven este conflicto con tanta fuerza que desarrollan una neurosis. Cuando un pensamiento o deseo choca con el super-yo, inmediatamente lo reprimimos y lo empujamos hacia el subconsciente. Freud llegó a la conclusión de que la consciencia del hombre sólo constituye una pequeña parte de la mente humana (la punta del iceberg), y el subconsciente el resto. A las cosas que hemos pensado o vivido, y que recordamos si nos ponemos a pensar, Freud lo llamó “lo preconsciente” y “lo subconsciente” la utilizó para cosas que hemos reprimido y hemos intentado olvidar porque nos eran desagradables, indecorosas o repulsivas. Este mecanismo funciona en todas las personas sanas, pero en algunos les supone tanto esfuerzo tener alejados de la consciencia los pensamientos desagradables o prohibidos que les causa enfermedades nerviosas. A menudo decimos o hacemos cosas sin que haya sido ésa nuestra intención, “reacciones erróneas”, cosas que en algún momento hemos reprimido. A veces lo intentamos racionalizar dando razones de lo que hacemos que no son las verdaderas porque la verdadera razón es demasiado embarazosa. Otras veces “proyectamos” o transferimos a otras personas diferentes cualidades que intentamos reprimir en nosotros mismos. Hay que estar muy atentos porque existen infinidad de síntomas o actos inconscientes en nuestra vida cotidiana. Lo importante es no emplear demasiados esfuerzos en empujar las cosas desagradables hacia el subconsciente (reprimirnos). Lo sano es tener una puerta a medio abrir entre la consciencia y el subconsciente. Las experiencias o vivencias muy desagradables se convierten en traumas (heridas) y hay que sacarlas a la luz. El paciente no es consciente de lo que reprime, pero puede estar muy interesado en que el médico le ayude a buscar los traumas ocultos. Freud desarrolló la “técnica de las asociaciones libres” que consiste en buscar las tapaderas o controles que están encima de los traumas a través de la asociación de ideas en una conversación libre. Otro método es ”La interpretación de los sueños” (1900), su libro más importante, en el que mostró que no es casual lo que soñamos. Nuestros pensamientos subconscientes intentan comunicarse con la consciencia a través de los sueños, porque todos los sueños cumplen deseos. También cuando dormimos hay una severa censura, sin embargo, durante el sueño el mecanismo represivo está debilitado, pero aún así es lo suficientemente fuerte para que en el sueño reprimamos deseos que no queremos reconocer. A las propias imágenes del sueño Freud las llamó “contenido manifiesto del sueño”. Este contenido aparente del sueño siempre recoge su material de sucesos ocurridos el día anterior. Pero el sueño también tiene un significado más profundo que está oculto a la consciencia al que llamó “ideas latentes del sueño”, y estas pensamientos ocultos de los que trata en realidad el sueño pueden ser de muy atrás en el tiempo, incluso de la infancia. Freud llamó a la transformación de las ideas latentes del sueño en el contenido manifiesto del sueño el “trabajo del sueño” y consiste en una codificación de aquello de lo que trata realmente el sueño. La interpretación del sueño consiste por lo tanto en la descodificación del motivo del sueño con el fin de encontrar el tema del mismo. En el fondo el sueño es un cumplimiento disfrazado de deseos reprimidos. El psicoanálisis tuvo una gran repercusión en la década de los años veinte, sobre todo en el tratamiento de pacientes psiquiátricos e influyó en el arte y la literatura dando paso al “movimiento surrealista”. El surrealismo es una palabra francesa que se puede traducir por sobrerrealismo. En 1924 ANDRÉ BRETON (1896-1966) poeta y crítico francés, uno de los fundadores del movimiento surrealista y principal teórico, publicó su Manifiesto Surrealista, en el que señaló que el arte debe brotar del subconsciente. El artista debe derrumbar la censura de la consciencia con el fin de dejar correr libremente las palabras y las imágenes. Freud había presentado una prueba de que todos los seres humanos son artistas, pues un sueño es una pequeña obra de arte. Las investigaciones más recientes muestran que soñamos aproximadamente el 20% del tiempo que dormimos, es decir, 2 o 3 horas cada noche. Si se nos estorba en la fase de sueño, nos ponemos nerviosos e irritables. Esto significa nada menos que todos tenemos una necesidad innata de elaborar una expresión artística de nuestra situación existencial. Freud llevó a cabo un trabajo con pacientes con el que demostró que en algún sitio muy adentro de la consciencia conservamos todo lo que hemos visto y vivido, y que todas esas impresiones pueden volver a sacarse a la luz. Cuando nos quedamos “en blanco” y luego lo tenemos “en la punta de la lengua” y más tarde “de pronto nos acordamos”, estamos hablando precisamente de algo que ha estado en el subconsciente y que de repente se mete por la puerta entreabierta hacia la consciencia. Es algo que conocen todos los artistas y que llamamos “inspiración”. Es muy importante dar rienda suelta a la imaginación y los surrealistas intentaron colocarse a sí mismos en un estado en el que las cosas simplemente venían por su cuenta. En una hoja en blanco comenzaban a escribir sin pensar en lo que escribían. Lo llamaban “escritura automática”, expresión tomada del espiritismo, porque el artista es como un médium de su propio subconsciente. Toda obra de arte surge de una extraña interacción entre la imaginación y la razón, o entre el espíritu y la reflexión.

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EXISTENCIALISMO: Abarca varias corrientes filosóficas que toman como punto de partida la situación existencial del hombre

ARTHUR SCHOPENHAUER (1788-1860) Filósofo alemán que concibió la realidad como manifestación de un principio irracional: la voluntad infinita y universal, que se halla en la raíz de todas las fuerzas que operan en la naturaleza. Ésta, que se manifiesta en los seres como instinto de autoconservación, genera la necesidad, y la necesidad el dolor, del cual puede liberarse el hombre al alcanzar, a través del arte, la justicia y la compasión, el completo distanciamiento del mundo: el nirvana budista o la Voluntad.

FRIEDRICH NIETZCHE (1844-1900) Filósofo alemán que tras enseñar filosofía en Leipzig, dejó su cátedra por motivos de salud y pasó a residir en otros piases, sobre todo en Italia. El agravamiento de su enfermedad lo condujo cada vez mas hacia la locura, que se apoderó de él en Turín en 1899. Reaccionó frente a la filosofía de Hegel y el historicismo alemán: “El cristianismo y la tradición filosófica habían dado la espalda al mundo real”. Ofrece una revolucionaria solución al problema del dolor y la lucha, y contra la renuncia defiende una aceptación total y entusiasta de la vida tal cual es. Polemizó contra toda clase de democracia y de educación de las masas siendo acogido como el principal precursor del fascismo y del nacionalsocialismo. Se hizo célebre por su expresión: “Dios ha muerto”

MARTÍN HEIDEGGER (1889-1976) Filósofo existencialista alemán que interpretó la existencia como ser para la muerte y en esa conciencia, que genera angustia, el hombre adquiere su verdad y su libertad.

JEAN PAUL SARTRE (1905-1980) Filósofo francés. En 1938 su novela “La nausea” lo lanzó a la fama y 1943 su obra “El ser y la nada” lo colocó entre los primeros exponentes de la llamada “escuela de París”. Desarrolló todo su pensamiento y su amplísima producción literaria en términos de constante polémica antiburguesa. Tras una larga y atenta reconsideración del marxismo, su pensamiento evolucionó y pasó a sostener que los problemas centrales no son ya los del individuo y su conciencia en relación con el mundo exterior, sino el condicionamiento social e histórico del individuo. En 1964 se le concedió el premio Nobel de literatura, que rechazó.

El existencialismo es un humanismo, pero con una visión mucho más sombría de la situación del hombre que el humanismo del Renacimiento por ser un existencialismo ateo. El hombre es el único ser vivo que es consciente de su propia existencia. A través de toda la historia de la filosofía, los filósofos han intentado dar una respuesta a qué es el hombre. Para Sartre el hombre no tiene una naturaleza eterna en que refugiarse y no tiene sentido preguntar por el sentido de la vida. Las cuestiones existenciales no pueden contestarse de una vez por todas. Una cuestión filosófica es algo a lo que cada generación, cada ser humano, tiene que enfrentarse una y otra vez El hombre está condenado a improvisar. Somos como actores que entran en el escenario sin tener ningún papel estudiado de antemano. Tenemos que elegir por nuestra cuenta cómo queremos vivir. El hombre está condenado a ser libre, porque no se ha creado a sí mismo y porque una vez que está en el mundo es responsable de todo lo que hace. Como somos individuos libres estamos condenados a elegir durante toda la vida. No existen valores o normas eternas por las que nos podamos regir. Por eso resultan tan importantes las elecciones que hacemos. Somos completamente responsables de todos nuestros actos y nunca debemos eludir la responsabilidad. Sin embargo, las personas se dejan dirigir por ciertas normas burguesas y van entrando en la masa anónima, convirtiéndose en seres impersonales de esa masa, refugiados en la mentira de la vida. La libertad humana exige poner algo de nosotros mismos, existir auténticamente

SIMONE DE BEAUVOIR (1908-1986) Escritora francesa y compañera de Sartre. Gran parte de su obra novelística y ensayística analiza la condición de la mujer en la cultura occidental. Pensaba que no existe ninguna naturaleza femenina o masculina, sino que hombres y mujeres deben librarse de prejuicios y falsos ideales. Su libro más importante “El segundo sexo”, se publicó en 1949. Solo el hombre aparece como sujeto y la mujer como objeto del hombre. La mujer debe reconquistarse a sí misma y no atar su identidad a la del hombre. No solo es el hombre quien reprime a la mujer, sino que al no responsabilizarse de su propia vida, la mujer se reprime a sí misma.

Otros nombres importantes de la literatura existencialista fueron el francés CAMUS, el irlandés BECKETT, el rumano IONESCO y el polaco GOMBROWICZ. Todos tuvieron una característica en común: el ABSURDO. El teatro del absurdo surgió como una reacción al teatro realista y su intención era mostrar en el escenario la falta de sentido de la vida y hacer reaccionar al público; mostrando y revelando lo absurdo de lo cotidiano el público se vería obligado a buscar una existencia más auténtica y más verdadera. Puede considerarse una especie de “hiperrealismo” y también pude tener rasgos “surrealistas” (un exponente claro es el cine Charles Chaplin)

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Otras corrientes filosóficas del s. XX: neotomismo, con ideas pertenecientes a la tradición de Santo Tomás; filosofía analítica o empirismo lógico, con raíces en Hume y Aristóteles,  el neomarxismo, el neodarvinismo y la ecofilosofía. También han aparecido otras corrientes englobadas en la “New Age” como la neorreligiosidad, neoocultismo o la superstición moderna con la parapsicología, las terapias, clarividencia y telequinesia, el espiritismo, la astrología y ufología. Se puede decir que el mundo estalló a partir del Renacimiento y con los grandes descubrimientos, los europeos empezaron a viajar por todo el mundo. Sin embargo, en la actualidad con la globalización el mundo entero se absorbe en una sola red de comunicaciones. La evolución tecnológica, sobre todo en el campo de las telecomunicaciones, casi ha sido más importante en los últimos años que en todo el resto de la historia. Dentro de los círculos científicos han surgido personas que han señalado que toda nuestra manera científica de pensar se encuentra ante un cambio de paradigmas o un cambio fundamental en la propia manera científica de pensar. Hay movimientos alternativos que abogan por una filosofía global y por un nuevo estilo de vida. La cuestión es si la historia se está aproximando a su fin o si, por el contrario, nos encontramos en el umbral de una nueva era. Ya no somos solamente ciudadanos de una ciudad, o de un determinado estado. VIVIMOS EN UNA CIVILIZACIÓN PLANETARIA

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