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La Vanguardia 8 de enero de 2012: EL LECTOR EXPONE

Soy funcionario público desde el año 1987. Calculo que desde el 2007 a
la actualidad habré perdido más de un 15% de poder adquisitivo entre
la reducción del sueldo en un 5% y las posteriores congelaciones. No
obstante, no voy a quejarme, porque, como dicen muchos, soy un
privilegiado al tener un trabajo de por vida. Lo dijo Artur Mas y lo
mantiene el Gobierno del Partido Popular. Hay que recortar, reajustar
y racionalizar. Y eso es precisamente lo que voy a hacer yo a partir
de ahora. Voy a seguir los sabios consejos de nuestros gobernantes.

En primer lugar, y dado que uso bastante poco el coche, voy a venderlo
o darlo de baja: con ello voy a ahorrar la gasolina de un año, el
impuesto de circulación, el seguro y las periódicas entradas y salidas
del taller mecánico. Siento mucho disminuir los ingresos de la
Administración en impuestos y todavía siento más no poder darle más
trabajo al mecánico del taller, pero ahora se impone la austeridad.

En segundo lugar, voy a bucear por mi ciudad en busca de los negocios
de toda la vida: el zapatero, la costurera, la tienda de reparación de
pequeños electrodomésticos, etcétera. Siento mucho no comprarme más
zapatos y perjudicar a la señora que lleva la zapatería del barrio,
pero creo que cuando los zapatos estén demasiado gastados los llevaré
a que me pongan suelas nuevas. Se acabó eso de tirarlos a la basura,
voy a aprovecharlos al máximo. Intentaré comprar la menor ropa posible
y utilizar la que tengo para no gastar tanto y ser más austero, como
el Gobierno.

Cuando lleguen vacaciones, procuraré ser más austero todavía y
quedarme en casa leyendo libros y viendo documentales, y engrandecer
así mi cultura.

Para seguir con las medidas de estímulo de mi economía, voy a llevarme
el termo de café al trabajo. Eso no significa que deje de tomarme mi
media hora de descanso, sólo que no iré al bar a tomarme el cortado de
las mañanas. No creo que el señor del bar ni el de las máquinas
expendedoras noten nada por el hecho de que un funcionario no vaya a
tomar café o lo saque de la máquina. Creo que aunque lo del gimnasio
va bien, optaré por ir a dar un paseo de media horita todos los días
como aconsejan los médicos, y así me ajustaré unos 40 euros al mes.

Los fines de semana hemos decidido con mi esposa, en lugar de ir a
comer a algún restaurante, pasear y cuidar la salud para no utilizar
tanto los centros de salud, y con ello tampoco pagaré tantas recetas
con copago. Como puedo ir a trabajar andando, aunque esté un poquito
lejos, lo haremos y seremos todavía más saludables.

He olvidado apuntar que como vendo o doy de baja mi coche, tampoco me
hará falta la plaza de parking que pago todos los meses. El
propietario se alegrará de poder alquilarla a otra persona.

Bien, todo ese ahorro lo meteré en una caja fuerte y lo dejaré
reposar. Un banco es mal sitio para depositarlo.

Hay que ser responsable y yo adopto las medidas que nuestros
gobernantes dicen que son necesarias para acabar con el déficit y
estimular la economía. Además, les diré a todos mis compañeros
funcionarios que hagan lo mismo: cuantos más seamos los que nos
ajustemos más crecerá este país, eso dice el señor que estuvo en no sé
qué agencia de esas que dicen si las cosas van bien o mal y que ahora
es ministro de Economía.

Espero sinceramente poder ayudar a todos desde mi privilegiada
posición. Y que conste que no me quejo.

Jordi Giménez Cabrillana  Amposta

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